• Carlo Varela

Consulta Popular

Participó 7.1% de la población en la primera consulta Ciudadana donde 97.7% votó a favor de la necesidad de esclarecer decisiones tomadas por actores políticos del pasado, aunque el ejercicio no será vinculatorio. Aunque la votación por el Sí fue casi unánime la participación de la primera consulta Constitucional no alcanzó el umbral de 40% que es el que establece la ley para que sus resultados fueron vinculantes. Para muchos actores políticos esta participación fue un fracaso, inclusive una encuesta de El Financiero muestra que 67% de la población considera que el haber participado solo 7% es considerado un fracaso, pero también era difícil de cuantificar por lo inédito del ejercicio, comparado con otras consultas la participación siempre había estado por debajo de tres por ciento por lo que siete por ciento parece una participación significativa para un ejercicio de esta naturaleza.

Causas de que la participación no mayor: que no se celebra en fecha electoral, una pregunta confusa, sin beneficios para la población, poca difusión y un ejercicio inútil para los objetivos planteados. Predominó el bajo interés de la población por participar en este ejercicio ciudadano. Es muy difícil que ejercicios como éste tengan una mayor participación si no se realizan a la par de las elecciones donde en comicios intermedios acude en promedio 45% de la población. Aunque la redacción de la pregunta fue una galimatías era claro que la decisión se enfocaba en decidir sí se debía o no enjuiciar a los cinco expresidentes que Morena y el propio Presidente denunciaron por meses, pero que a la gran mayoría del electorado no los motivó a salir a votar, probablemente porque no les presentaba ningún beneficio inmediato o porque no era necesario realizar una consulta para enjuiciarlos de hecho ya Morena ofreció instaurar comisiones en el Congreso que busquen este objetivo. Aunque el INE le dedicó quince días de spots no hubo un claro debate en medios de comunicación sobre el dilema de la consulta que pudiera interesar a la población a los medios y a la población. Tal vez un elemento que aumentó la participación fue la mayor cobertura de casillas que instaló el INE bajando los costos de la población de acudir y encontrar una casilla, más de 57 mil casillas fueron instaladas cubriendo todo el territorio nacional.

Difícil que las encuestas predigan los resultados de las consultas. La consulta depende de gran parte de la movilización y la motivación que la población tiene al participar. Diferentes encuestas publicadas El Financiero y Parametría antes de la consulta presagiaban una participación mayor al 30% y más de 75% de voto por sí. La razón de la diferencia entre la consulta y las encuestas es precisamente la participación y movilización de ciudadanos, la encuesta acude al hogar del entrevistado mientas que la Consulta implica un costo de movilizarte. Dado que son temas de “deber ser” es decir, que se ve como un deber cívico participar muchas personas entrevistadas se muestran muy interesados en acudir a votar sin tener la intención de hacerlo pero que ven como un deber cívico contestar que sí irán a votar, mientras que aquellas personas que estaban dispuestas a votar por él no lo vieron como un ejercicio inútil al considerar que su respuesta poco influirá en los resultados. También hay siempre un sector importante de la población que es movilizada en este caso por Morena para refrendar su compromiso con su partido y con el presidente. Así la gran mayoría de consultas promovidas por el Presidente tienen niveles mayores a 90% de voto por la opción que él mismo promueve.

López Obrador tiene pasión por las consultas populares. López Obrador se siente cómodo preguntando a la población sobre aspectos de su gobierno, ha realizado consultas en más de catorce ocasiones durante sus gobiernos tanto de Jefe de Gobierno como de Presidente. A López Obrador le gusta estar convocado a la población en temas que los plantea como apoyo a su gobierno, inclusive en temas que sabe que sabe que no son legales, como preguntar a la población si debía competir como Jefe de gobierno en el año 2000 a pesar de no contar con la residencia en la Ciudad de México, o sí estaban o no de acuerdo en cancelar el horario de verano en el año 2001 que era un horario estipulado por una ley federal o para cancelar una obra de infraestructura como el aeropuerto de Texcoco sin ser todavía Presidente. En varias ocasiones en sus giras ha consultado a la población sí están o no de acuerdo con políticas que él impulsa, pero disfraza de sentir ciudadano como la cancelación del metrobus en Durango. Estos instrumentos de participación él los defiende para demostrar que su gobierno es cercano a la gente y los toma en cuenta, aunque las consultas no cuenten con una metodología científica ni organización adecuada. A López Obrador le gusta estar retando a los segmentos que no están de acuerdo con sus políticas en ambientes controlados.

Difícil que la revocación de mandato alcance los niveles de participación requerida. Ahora López Obrador enmarca la revocación de mandato como su siguiente consulta ciudadana, es muy probable que esté continuamente llamando a la población que decida sobre si es o no un buen gobernante, sabe que es casi imposible que la participación alcance 40% por lo que tal ejercicio no sería vinculante y solo quede como un ejercicio de opinión pública. Probablemente la participación sea mayor por tres razones: a) Aquí existiría un efecto inmediato sobre la población sobre si AMLO debe o no seguir siendo presidente lo que motivaría a un mayor porcentaje de la población de acudir a votar; b) Las personas dispuestas a votar por el NO estarían más dispuestas a salir a votar y los partidos de oposición tendrían incentivos para movilizarlas para cambiar de presidente y, c) la revocación de mandato también afecta a gobernadores por los que podrían ser varios aquellos que podrían ser afectados por este ejercicio, algunos malos gobernadores según encuestas de opinión pública tendrían incentivos a movilizar a personas a su favor para evitar dejar el cargo si participa 40% en sus estados, lo que implica un alto porcentaje de incertidumbre y sería doloroso salir de esta manera. Fuente: INE e Institutos Estatales Electorales




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